En empresas que ya facturan, el retraso en pagos por parte de los clientes no solo incomoda: puede detener decisiones críticas (inventario, nómina, inversión, crecimiento).
La Radiografía del Emprendimiento en México 2025 (ASEM, edición nacional) reporta que 27.6% de las empresas tiene pagos atrasados, con un retraso promedio de 62 días. Además, los pagos pendientes equivalen, en promedio, a 22.5% del total de las ventas.
Cuando una parte relevante de tus ventas se queda “en el aire” por semanas, tu empresa termina financiando a sus clientes. Y si vendes B2B, el fenómeno es todavía más frecuente y tiende a tardar más: en B2B, 42.5% reporta pagos atrasados y el retraso promedio sube a 76 días (Radiografía 2025).
A continuación, te compartimos cinco claves pensadas para fundadores, socios y directores: decisiones de proceso, gobierno y herramientas para que la cobranza deje de depender de persecución manual.
1. Replantea la cobranza como un sistema de control, no como urgencia
La cobranza se descompone cuando vive en “modo bombero”: se reacciona cuando ya venció, cada persona hace las cosas distinto y no existe un siguiente paso claro. En ese escenario, pagos atrasados y liquidez se vuelven impredecibles.
¿Cómo lograrlo?
- Asigna un dueño del proceso (no de la relación comercial): alguien responsable de que el sistema funcione de punta a punta.
- Define una ruta estándar por etapa: antes del vencimiento, día de vencimiento, días posteriores, y escalamiento.
- Alinea ventas, operación y finanzas: lo que se promete al vender debe ser cobrable en la práctica (requisitos, entregables, aceptación, facturación).
Señales de alerta
- “Sí paga, pero siempre tarde” se convirtió en normal.
- Tu empresa crece en ventas, pero la caja no acompaña.
- Un cliente concentra una parte desproporcionada del cobro del mes.
2. Elimina fricción: cobra con claridad antes de cobrar con presión
Muchos atrasos no empiezan por mala intención, sino por fricción: factura incompleta, falta un requisito, nadie confirma recepción, o el pago se queda esperando una aprobación interna. La solución ejecutiva es estandarizar la comunicación: breve, cordial y con un siguiente paso fácil.
¿Cómo lograrlo?
- Previo al vencimiento: confirma recepción y que “todo está completo para pago” (datos fiscales, orden de compra, evidencia de entrega/aceptación).
- En el vencimiento: pide confirmación de programación (no “cuando puedan”).
- Después del vencimiento: solicita una fecha específica y registra el compromiso (quién lo confirma y para cuándo).
Preguntas guía
- ¿Quién aprueba el pago y quién ejecuta la transferencia?
- ¿Qué documento falta para liberar el pago?
- ¿Qué fecha exacta se comprometen y por qué canal lo dejan por escrito?
3. Software de cobranza: lo que resuelve, lo que no, y cuándo conviene
Un software de cobranza es una pieza clave cuando tu operación ya tiene volumen, múltiples clientes o ciclos de aprobación largos. Su valor no es “mandar correos”, sino asegurar consistencia, trazabilidad y control.
Lo que un software de cobranza sí puede resolver
- Automatizar recordatorios y confirmaciones con cadencias predefinidas (antes/día/después del vencimiento).
- Centralizar el historial de contactos y promesas de pago (quién dijo qué y cuándo).
- Alertar y priorizar cuentas por antigüedad y monto, para enfocar esfuerzos donde más libera caja.
- Estandarizar reportes para dirección: qué se vence, qué está vencido, qué clientes explican el problema.
Lo que un software de cobranza no resuelve por sí solo
- Políticas débiles de crédito: si vendes sin condiciones claras, automatizar solo acelera el desorden.
- Conflictos comerciales: desacuerdos por entregables, calidad o aceptación requieren gestión humana.
- Clientes de alto riesgo: cuando el cliente “patea el bote” sistemáticamente, se necesita renegociación formal y límites.
¿Cuándo conviene contratarlo?
- Cuando tu equipo ya pierde tiempo valioso en seguimiento repetitivo.
- Cuando tus ciclos de cobro se alargan y empiezan a comprometer decisiones.
- Cuando necesitas trazabilidad para escalar (y no depender de conversaciones dispersas).
4. Ajusta reglas de crédito y operación para que el cobro sea predecible
Automatizar sin reglas es como poner un motor a un volante flojo. La dirección tiene que definir qué se permite, qué se negocia y qué no, especialmente cuando el retraso promedio puede extenderse por semanas o meses (Radiografía 2025).
¿Cómo lograrlo?
- Segmenta condiciones por tipo de cliente: nuevo, recurrente puntual, recurrente tardío.
- Introduce hitos y controles: entrega por etapas, aceptación explícita y facturación alineada a la aprobación del cliente.
- Define límites y excepciones: quién autoriza prórrogas, con qué criterios y por cuánto tiempo.
Señales de alerta
- Se libera el siguiente servicio/entrega aunque la etapa anterior siga pendiente de pago.
- Las “excepciones” ya son la regla.
- Tu riesgo está concentrado en pocos clientes.
5. Mide el impacto en la caja y toma decisiones antes de que sea tarde
La Radiografía del Emprendimiento en México 2025 muestra que una parte relevante de las ventas puede quedar pendiente por pagos atrasados. Si ese porcentaje crece dentro de tu empresa, el daño no es abstracto: se traduce en estrés de tesorería, decisiones reactivas y, en el extremo, riesgo para la estabilidad y continuidad del negocio.
¿Cómo lograrlo?
- Define dos métricas ejecutivas y revísalas con frecuencia: días promedio de cobro y porcentaje de promesas de pago cumplidas en fecha.
- Establece un umbral de acción (por ejemplo: qué pasa cuando una cuenta supera cierto número de días).
- Vincula decisiones a métricas: ajustes de crédito, pausa de entregas, renegociación, o cambio de condiciones.
Lista práctica para blindar pagos atrasados y liquidez
- Un dueño del proceso de cobranza con autoridad para escalar.
- Comunicación estandarizada: confirmación previa y fecha específica.
- Automatización para lo repetible y trazabilidad de promesas.
- Reglas claras de crédito, hitos y excepciones.
- Dos métricas ejecutivas revisadas con disciplina.
Cierre (CTA)
Define esta semana una política simple: “cada factura tiene un siguiente paso antes de vencer” y habilita automatización para ejecutarlo con consistencia. Ese cambio, sostenido, es lo que convierte pagos atrasados y liquidez en un tema controlable.



