Si eres emprendedor, seguramente conoces esa sensación de frustración: te pasas horas diseñando el post perfecto para Instagram, grabas TikToks bailando o señalando al aire porque “es tendencia”, y pagas campañas en Facebook. Pero al final del mes, revisas las cuentas y te das cuenta de una realidad dolorosa: tienes likes (si te fue bien), pero no tienes ventas.
Nos han vendido la idea de que el “Marketing Digital” es una varita mágica. Que si no estás en todas las redes, no existes. Que el algoritmo te odia.
Hoy quiero ser honesto contigo y decirte la verdad que pocos gurús te dicen: El problema no es el algoritmo. El problema es que estás haciendo “digital” sin hacer “marketing”.
La lección que aprendí entre probadores de ropa
Hace años, cuando empecé mi carrera, yo no era estratega. Yo era el que “hacía que las cosas se vieran bonitas”. Trabajaba en LOB, la marca de ropa mexicana, tomando fotos de productos y actualizando la tienda en línea. Yo solo ejecutaba lo que otros ya habían pensado.
Pero en esas oficinas me cayó el veinte. Veía cómo, antes de diseñar, había un ejército de personas pensando en el cliente: ¿Quién es? ¿Qué clima hace en su ciudad? ¿Prefiere lo formal o lo práctico?
Las tiendas físicas no se montaban al azar. Cada aparador, cada luz y cada prenda en el mostrador tenía una lógica comercial. Y lo digital no era un mundo aparte; era una extensión de esa misma lógica. Todo tenía coherencia.
Ahí entendí que yo no quería solo diseñar lo que otros pensaban. Quería entender por qué unas cosas se venden y otras no. Entendí que el marketing no es hacer un logo bonito.
Marketing es entender a las personas, crear una propuesta que les haga sentido y facilitarles la vida para que te digan “sí”.
El Marketing Digital no es un “Nuevo Marketing”
Mucha gente trata el marketing digital como si fuera una carrera nueva o una ciencia oculta. Pero la verdad es esta:
El marketing digital no es magia nueva. Es el marketing de siempre con canales nuevos.
Pensar que el marketing digital es diferente al marketing tradicional es como decir que escribir en Word es diferente a escribir con pluma. Lo que cambia es la herramienta, no la intención.
Si no entiendes a tu cliente, si tu producto no resuelve nada y si tu precio está mal calculado, ni el mejor embudo de ventas automatizado te va a salvar. Al contrario: lo digital solo va a amplificar el hecho de que tu oferta no funciona.
Antes de publicar, revisa tus cimientos (Las 4 P)
Antes de preocuparte por si el video debe durar 15 o 30 segundos, tienes que regresar a lo básico que definió Kotler hace décadas. Si una de estas 4 patas de tu mesa falla, tu estrategia digital se caerá:
1. Producto: No es solo “qué vendes”, es qué prometes. No es lo mismo vender “pasteles” que “pasteles sin gluten con entrega express para olvidadizos”.
2. Precio: No es solo lo que cobras. Es una herramienta de posicionamiento. ¿Cobras barato para vender volumen o cobras caro para ofrecer una experiencia premium? Tu precio comunica.
3. Plaza (Distribución): ¿Dónde está tu cliente? Si vendes flores para ocasiones impulsivas, tener una web lenta con cotizaciones a 24 horas es pésima idea. Quizás tu “plaza” ideal es WhatsApp con entrega inmediata.
4. Promoción: Aquí, y solo aquí, entran las redes sociales y los anuncios. La promoción no salva un mal producto ni un mal precio. La promoción solo expone lo que ya tienes.
Si tu producto es malo y pagas publicidad, lo único que logras es que más gente se entere más rápido de que tu producto es malo.
El Mapa: Ordena tu caos
Entonces, ¿para qué sirve lo digital? Para potenciar lo que ya funciona. Para medir lo que antes era invisible. Para llegar a la persona exacta.
Para que dejes de publicar a lo loco, te propongo dejar de pensar en “hacks” virales y empezar a pensar en este sistema de 5 pasos:
1. Presencia: Si alguien te busca hoy, ¿qué encuentra? ¿Tu perfil genera confianza o parece abandonado? Sin confianza, no hay venta.
2. Atracción: Ahora sí, el contenido. Pero no para todos, sino para atraer a la persona correcta que ya definiste.
3. Conversión: ¿Qué tan fácil es comprarte? Muchos tienen grandes contenidos pero procesos de venta terribles. Elimina la fricción.
4. Medición: Deja de adivinar. Lo digital te permite saber qué funciona. Mide para mejorar, no por vanidad.
5. Seguimiento: El dinero real está en la segunda venta. ¿Qué haces después de que te compran?
¿Por dónde empezar?
La próxima vez que sientas ansiedad porque “no has publicado hoy”, detente. Respira. Y pregúntate:
¿Tengo claro a quién le vendo? ¿Mi oferta es irresistible? ¿Es fácil comprarme?
Si la respuesta es no sé, cierra Instagram y arregla tu estrategia. Porque el marketing no se trata de hacer más ruido. Se trata de hacer que las piezas encajen para que, cuando publiques, tu mensaje realmente venda.
Sobre el autor: Jesús Soqui es especialista en Estrategia Digital y Diseño Web. Ayuda a negocios a transformar su presencia digital con sitios web y estructuras que no solo se ven bien, sino que están diseñados para vender.
Web: Soqui.mx | Redes: @Soqui.mx
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