¿Emprender es para todos?

Por Alfredo Chavez Peña
Miembro fundador de la Red de Comunidades Tecnológicas, de Innovación y Emprendimiento, Meetroopers A.C. y Líder de la comunidad de emprendedores Out of The Box

La respuesta obvia es NO. Emprender no es para todos. Lo importante es que cada uno decida si las razones de los “porque sí” y “porqué no” de emprender, son argumentos válidos para tomar una decisión que puede transformar nuestras vidas.

Lo primero que se tiene que aclarar es la diferencia entre un emprendedor y un fundador. Un ejemplo sencillo para clarificar esta diferencia es el caso de una panadería. Una persona que decide poner su experiencia, aprendizaje o afición por la repostería o por el oficio de panadero decide que es tiempo de establecer su propia panadería. En este proceso, la personas busca un local comercial, comprar el equipo y mobiliario necesario para el funcionamiento de la panadería, luego tal vez contrate ayudantes, cajeros, o bien, hacer esto un negocio familiar donde miembros de la familia se involucren con el emprendedor para lograr que todo marche bien. Probablemente el emprendedor decida usar sus ahorros o pedir un préstamo para lograr su propósito. Una vez que todo esté en su lugar, abrimos las puertas de la recién inaugurada panadería tradicional y esperamos que nuestro producto sea bien recibido por clientes que gusten de un rico virote salado o un pan dulce.

Un fundador tomaría un camino distinto en este mismo escenario de la panadería tradicional. Esta persona un día decidió que para el desayuno se antojaba una rico pan dulce, tal vez una Concha o un Cuernito relleno de Nutella®.  Para su mala fortuna, la panadería más cercana estaba a algo lejos, o debía atravesar un mar de tráfico para llegar a ella. Se sintió frustrado y entonces declinó a su impulso de tomarse un café acompañado de pan dulce. Pero, encontró una oportunidad y se hizo una pregunta: ¿Las personas pagarían por entrega de pan a domicilio a través de una app, por un costo extra, a cualquier hora del día? Entonces tomó su computadora o teléfono móvil y se puso a buscar sobre opciones parecidas a su idea ya en el mercado. No existe todavía. Busca el próximo evento de innovación y emprendimiento local (por ejemplo un Meetup de alguna comunidad de la red nacional de comunidades Meetroopers) y se da cuenta que necesita socios que vean su idea como un potencial modelo de negocio, que lo acompañen a desarrollar una innovación en la entrega de pan dulce y repostería a domicilio a través de una aplicación. Promoverla en redes sociales virtuales, un sitio web, y otras herramientas tecnológicas. Pero sobre todo, a validar si existe un segmento de clientes dispuestos a pagar por esta solución; descubrir a través de experimentos si es un problema que vale la pena resolver.
Entonces el primer replanteamiento de la pregunta original es: ¿Qué tipo de emprendimiento quieres desarrollar tu?

Fases del emprendimiento.

La primer fase siempre es la idea. La ideación es una etapa donde el emprendedor reconoce que existe una oportunidad de resolver un problema de una manera única, original, diferente a las opciones disponibles para un cliente hipotético. Quizá el mismo emprendedor ha sufrido el problema, lo que puede detonar la generación de diversas ideas para solucionarlo, como en el ejemplo del fundador. Lo interesante viene después. ¿Qué hacemos con esta idea? ¿Cómo la hacemos posible? ¿Qué sigue?

En el camino del fundador, el emprendedor desarrolla una serie de hipótesis para luego validarla con un ese cliente que hemos observado tiene el problema. Después crear un prototipo funcional básico, ofrecerlo en fin. Una serie de pasos en un proceso donde el emprendedor está centrado en descubrir lo que realmente es valioso para ese cliente, o no. Un factor determinante para saber si esto del emprendimiento es para nosotros es el gusto por el aprendizaje constante.

En cambio el emprendedor tradicional busca independencia como factor motivador para buscar oportunidades distintas a las del empleo en turno. El autoempleo es una posibilidad y en el mejor de los casos, lograr convertirse en empresario ofreciendo productos o servicios para los cuales está capacitado de producir y/o ofrecer a un nicho de mercado. Los negocios de comida como restaurantes, puestos o iniciativas relacionadas a la gastronomía son una alternativa común de quien decide invertir su tiempo y dinero en una actividad lucrativa. Pero en diversas ocasiones son más las ganas y el imaginario personal que nos invita  ver posibilidades en lugar de oportunidades en la solución de un problema. “Tacos puede hacerlos cualquiera, pero mis salsas son especiales…”

En la comunidad de emprendedores Out of The Box (de Guadalajara Jalisco) se cuenta la historia de sus fundadores:

“Un día mi esposo Óscar y yo decidimos que ya no queríamos ser Godínez e invertimos nuestros ahorros de aguinaldos en conjunto en poner un restaurante. Para nuestra sorpresa, no teníamos idea de como manejar un restaurante, pero encontramos un buen lugar para ponerlo y lo abrimos. El peor error de nuestras vidas. Por eso, decidimos buscar otros emprendedores que contarán experiencias similares y en quien podríamos apoyarnos para emprender de nuevo”

La historia la ha contado Judit en diversas ocasiones. Ella es fundadora junto a Oscar de esta comunidad donde se busca apoyar emprendedores a llevar sus ideas al siguiente nivel. Así como ellos, existen otras tantas miles (millones quizá) de historias de personas que se decidieron a dejar su vida de rutina y confort en empleos “seguros”  por una vida de riesgo e incertidumbre, en la que la adrenalina y la imaginación nos motivan a embarcarnos en una aventura que al inicio parece una alternativa fácil de independencia económica.

Ahora bien si tu idea no es asumir los riesgos de independizarse, pero si emprender, y trabajas en una empresa que permite la propuesta de innovaciones a los productos y servicios que ofrece, entonces tal vez estés buscando convertirte en intraemprendedor.  Es decir, emprendimiento al interior de una empresa.  Los intraemprendedores son empleados que buscan innovar procesos al interior de la organización o empresa, siendo empático con los stakeholders** para dar solución a problemas detectados, aplicando nuevas formas de ofrecer valor a clientes actuales y/o nuevos nichos de mercado.

Richard Branson, fundador de Virgin Group®, da una definición de lo que es un intraemprendedor:

“Básicamente es el encargado de la innovación, de encontrar formas diferentes de resolver áreas de oportunidad, de llevar los proyectos nuevos y complejos dentro de una organización”.

Pero si tu idea de emprender está más relacionada al riesgo, entonces estas son algunas características en un emprendedor tradicional y un fundador.

Características necesarias para ser emprendedor.

  • Preparación.
  • Experiencia en el campo al que se desea entrar.
  • Aprender lo elemental de administración de empresas como: ventas, compras, producción, control de inventario, administración financiera, etc.
  • Mantenerse actualizado sobre las tendencias del mercado.
  • Tener idea y estar dispuesto a desarrollarla.
  • Crear objetivos y un plan de proyecto específico.

Características necesarias para ser fundador.

  • Preparación.
  • Paciencia.
  • Tolerancia a la frustración.
  • Creatividad.
  • Gusto por la incertidumbre y el riesgo.
  • Talento para desarrollar una de tres funciones básicas en una asociación para el proyecto: desarrollo del producto (hardware o software), desarrollo del modelo de negocio y mercadotecnia, diseño del producto y de la promoción del mismo.
  • Enfoque en descubrir y aprender del problema.
  • Pensamiento científico.
  • Gusto por el trabajo en equipo.

Emprender es para los que se atreven a explorar nuevos lugares, nuevas formas de ver el mundo, de trabajar 20 horas diarias sin recibir un solo centavo al inicio. Emprender significa reinventar, crear, buscar respuestas, “como sí podemos hacerlo” sin esperar nada a cambio. Tu potencial emprendedor es inversamente proporcional a la cantidad de locura creativa que pueda traducirse en horas y horas de trabajo, en pro de la solución de un problema, que genere valor y/o impacto en la sociedad y economía.
**Partes interesadas al interior y exterior de una empresa, como accionistas, empleados, clientes, proveedores etc.